PRIMERA LÍNEA

Bartomeu C. Moragues Jordà

Junio de 1936: atentado, huelga y violencia en Palma

EL ATENTADO CONTRA LA CASA DEL PUEBLO Y SUS CONSECUENCIAS.

Uno de los episodios más significativos en la escalada de enfrentamientos entre los partidos políticos fue el atentado cometido contra la Casa del Pueblo de Palma, cuya consecuencia inmediata fue una jornada de paro general y una sucesión de incidentes en distintos puntos de la capital insular.

Según informa la prensa local, durante la noche del 4 de junio de 1936 fue colocado y explosionado un artefacto en la sede de las organizaciones obreras de Palma. Ataque que ocasionó varios heridos, tres de ellos de carácter grave. La noticia provocó una inmediata reacción de las organizaciones sindicales y políticas vinculadas al movimiento obrero.

El denominado Comité de Huelga, formado entre otros con representantes de la U.G.T. y de la C.N.T. de Baleares con la adhesión de partidos obreros y organizaciones antifascistas, acordó la declaración de un paro general de veinticuatro horas de duración.

Dicho paro se debía iniciar a las doce de la noche del señalado día 4 con una duración que concluiría a la misma hora del día siguiente. Esta convocatoria incluía la convocatoria de un mitin a celebrar en la Plaza de Toros de la capital. Estaría seguida de una manifestación que se dirigiría hasta la sede del Gobierno Civil de la provincia. Allí serían entregadas las conclusiones de protesta acordadas por el Comité de Huelga. A la vez, se exigiría la toma de medidas contra los responsables del atentado.

Manifestación frente al Gobierno Civil de Baleares en su sede de Palma.

Las reivindicaciones contenidas en dichas conclusiones y presentadas al gobernador civil iban más allá de la protesta formal por el ataque sufrido. En el comunicado publicado por el diario La Última Hora del día 6 se solicitaba la clausura de los centros políticos de derechas, entre ellos Renovación Española, los Tradicionalistas y Acción Popular Agraria. También se pedía la suspensión de aquellos periódicos considerados contrarios a los intereses obreros. Además, se pedía la detención de los dirigentes fascistas de la provincia, a quienes se responsabilizaba políticamente de una estrategia de provocación y violencia.

La jornada del 5 de junio tuvo una amplia repercusión en la vida cotidiana de Palma. La huelga o paro general afectó al transporte público y privado: quedaron paralizados los autobuses, tranvías y taxis, mientras que los piquetes de trabajadores impedían la circulación de los vehículos, obligando a su vez al cierre de comercios, empresas, cafés y locales de espectáculos. El barco correo con destino a la península no pudo salir del puerto hasta la conclusión del periodo de paro general y únicamente se autorizó la circulación de un tren con carga postal destinado a los pueblos de la isla. Como consecuencia de la situación, ninguno de los cuatro periódicos que se editaban entonces en Palma publicó la edición correspondiente al día 5 de junio.

Una vez concluida la manifestación, a los hechos señalados por la intervención de los piquetes obreros deben añadirse una serie de actos violentos. Estos se llevaron a cabo mediante el asalto a las sedes de diversos partidos políticos de derechas. Fueron asaltadas y destrozadas las del Círculo Tradicionalista, situada en San Jaime, la de Acción Popular Agraria, ubicada en Zagranada, y la de Renovación Española en las Miñonas.

Daños causados por la explosión en la ventana de la Casa del Pueblo.

A estos asaltos cabe añadir los destrozos y los incendios provocados en las iglesias de San Jaime y de Santa Fe, así como la colocación de un artefacto explosivo en la parroquia del barrio de La Soledad.

Daños causados durante el asalto a la iglesia de Santa Fe de Palma

Contrasta, frente a los hechos violentos recogidos por la prensa y la existencia de dos heridos, Juan Roig, de 18 años, herido por arma de fuego en el asalto de la sede de la calle de Zagranada, y José Mut, de 19 años, que sufrió quemaduras, la tranquilidad con que se refería a ellos el gobernador civil Isidoro Liarte Lausín: “Han ocurrido algunos incidentes”.

También resulta especialmente llamativo que, pese a la atribución del atentado a la Casa del Pueblo por parte de los falangistas, no se tomara ningún tipo de represalia contra ellos por parte de los promotores de la violencia desatada en Palma al mediodía del día 5.


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