PRIMERA LÍNEA

Bartomeu C. Moragues Jordà

14 de abril en Mallorca

Respuestas falangistas en los aniversarios de la Segunda República

No cabe duda de que las celebraciones del aniversario de la proclamación de la Segunda República constituían, para los falangistas mallorquines, un acontecimiento de gran relevancia política y simbólica. En Mallorca, esta fecha fue aprovechada por los nacionalsindicalistas para intensificar su actividad política. El núcleo inicial de Falange Española en Baleares aprovechó dicho contexto para hacer visible su presencia, a pesar de la reducida implantación inicial del movimiento falangista.

En sus comienzos, la organización falangista de Palma se caracterizó por su precariedad organizativa y la escasa militancia. Como recordaba el que fuera primer Secretario Provincial, Antonio Nicolau Montaner, “después de un año de vida precaria […] no estábamos perseguidos aún pues nuestras fuerzas no eran para infundir miedo a nadie”, reflejo de que en su primer año de existencia la Falange no constituía una fuerza ni relevante ni temida, circunstancia que nos señala la escasa atención que suscitaba. Situación que comenzó a cambiar con la incorporación de los estudiantes de bachiller, “los estudiantes del Instituto empezaron a acudir en masa a nuestras filas” constituyéndose, así, en el principal núcleo de la militancia a través del SEU.

Octavilla de la Huelga General convocada por el SEU – Colección J. M. Cepeda

Predominio de juvenil que condicionó en gran medida la naturaleza y carácter de sus actividades. Las acciones desarrolladas por las escuadras falangistas eran fundamentalmente propagandísticas y simbólicas: reparto de hojas volanderas, pegada clandestina de pasquines y pintadas de consignas como “¡Arriba España!” o colocación de banderas rojinegras del movimiento nacionalsindicalista en monumentos y edificios. Tal como señala Canuto Boloqui Álvarez, segundo Jefe Provincial tras la sustitución de los Triunviratos de Mando: “en fachadas y paredes […] pasquines que nuestros camaradas pegaron al amparo de la noche” visibilidad simbólica que evidenciaba una estrategia de acción política directa realizada de habitualmente de forma clandestina y aprovechando la cobertura de la noche, mediante lo cual les permitía minimizar riesgos a la vez que se maximizaba su impacto visual.

Hoja volandera de las que se repartían y pegaban en las paredes.

El aniversario del 14 de abril ofrecía una oportunidad propicia para intensificar este tipo de acciones. Antonio Nicolau nos describe cómo: “habíamos escogido esta fecha pues como el 14 de abril se celebraba la fiesta de la República sabíamos cierto que había siempre amnistía de presos políticos” conscientes de que, con motivo de la festividad republicana, solían decretarse medidas de gracia o amnistías para los detenidos por delitos políticos, lo que permitía actuar con menor riesgo. Práctica que a su vez revela un cierto grado de organización interna, pese a su precariedad general de militancia.

Organización interna que nos refleja la configuración de una estructura de acción mediante una dinámica juvenil y activista, según las palabras de Canuto Boloqui Álvarez: “se forman las primeras escuadras -muchachos impetuosos y ardientes, que no se arrendran ante ningún peligro, que no desfallecen ante el servicio ni el sacrificio- las primeras líneas de juventudes azules”. Escuadras que además de desarrollar labores propagandísticas, también son protagonistas de juveniles enfrentamientos políticos y sociales, tanto en el ámbito estudiantil: “comienzan los choques con estudiantes de ideología distinta” como en el público al registrarse “varias irrupciones e interrupciones en actos sociales”.

Asimismo, otra de las principales líneas de actuación era la venta del semanario F.E. por las calles de Palma, línea de actuación para la difusión del ideario falangista. Alfonso de Zayas y de Bobadilla destacaba que “una escuadra […] vendía el periódico F.E., el cual valientemente pregonaba por las calles de Palma”, actividad que según Zayas generó “numerosos incidentes” con la oposición de grupos de la izquierda que trataban de impedir su circulación y difusión, circunstancia sobre la cual no hemos encontrado ninguna reseña en la prensa local que así lo avalara.

Portada del número 1 del Semanario F.E.

La Falange en Mallorca tuvo que hacer frente a importantes dificultades y limitaciones estructurales. La dependencia de una base militante juvenil provocaba una notable inestabilidad, especialmente durante los periodos vacacionales. Como señala Alfonso de Zayas, “al llegar el verano […] muchos estudiantes se marchaban a los pueblos. Quedaba Falange con escaso número de socios y aún más escasa de dinero”. Situación que derivaba y provocaba frecuentes crisis tanto organizativas como económicas.

En definitiva, las celebraciones del 14 de abril, fueron aprovechadas por los falangistas mallorquines como el marco propicio para desarrollar sus acciones de propaganda y afirmación simbólica. A través de acciones mayoritariamente nocturnas con actividades de bajo coste, pero a su vez con alto impacto visual, amparándose en las circunstancias coyunturales como las amnistías, logrando proyectar una imagen de presencia y dinamismo que contrastaba con la realidad de la limitada implantación de su base real.


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