De víctima a expulsado: la historia de Martín Fons Carbonell
El último fin de semana del mes de junio de 1936, entre el sábado 27 y el lunes 29, la prensa local de Palma se hizo eco del que se podría considerar como el primer atentado con arma de fuego contra un militante falangista en Mallorca.
La primavera de 1936 estuvo marcada por una creciente tensión política en toda España. Mallorca no permaneció completamente al margen de aquel clima. La violencia verbal fue dando paso a agresiones, amenazas y actos de intimidación que evidenciaban el progresivo deterioro de la convivencia.

Uno de ellos ocurrió en María de la Salud y la documentación consultada hace, como antes se ha indicado, que podamos conocer el primer atentado con arma de fuego contra un militante de Falange. Suceso prácticamente olvidado que, además, encierra una notable paradoja histórica.
La noticia aparecida en la prensa local mallorquina se hacía cargo de la denuncia presentada ante la Guardia Civil del puesto de Santa Margarita por Martín Fons Carbonell. Nacido en la localidad de María de la Salud el 7 de abril de 1911, hijo de Martín Fons y Juana María Carbonell. Era soltero y trabajaba de labrador. Vinculado a las labores agrícolas como la inmensa mayoría de los habitantes del municipio y conocido como «propagandista y organizador» de la JONS Local de la citada localidad.
Con apenas veinticinco años, fue el objetivo, según los diarios de la época, de una acción que pretendía asustarle. La Última Hora informaba así:
La Benemérita del puesto de Santa Margarita da cuenta al señor Gobernador de la siguiente denuncia que le ha sido hecha por el individuo Martín Fons Carbonell, mayor de edad, vecino de María.
Dice que, por la noche, cuando se retiraba a su casa y hallándose ya frente a la puerta le fueron hechos dos disparos, por otros tantos individuos, a quienes no pudo reconocer, sin que le ocasionaran daño alguno. Luego se dieron a la fuga.
Hasta la fecha no han podido ser conocidos los autores de tales disparos.
Si el atentado de junio de 1936 lo presentó ante la opinión pública como víctima de la violencia política, apenas un año después la Jefatura Provincial de Baleares de FET y de las JONS, con fecha del 16 de noviembre de 1937, reconocía a Martín Fons como integrante de la «Vieja Guardia«. Además, calificaba de buena su actuación antes del alzamiento. Sin embargo, el mismo documento afirmaba que, durante su gestión como jefe local, había cometido “verdaderas injusticias e irregularidades”, motivo que llevó a su expulsión el 25 de junio de 1937.

Más allá del interés anecdótico del atentado, el caso de Martín Fons permite comprender la complejidad de la Mallorca de 1936.
Por una parte, la demostración de que la violencia política ya había empezado a manifestarse en Mallorca antes del alzamiento cívico-militar del 19 de julio de 1936. Por otra, nos recuerda que las organizaciones y movimientos políticos tampoco constituían bloques monolíticos.
La expulsión de un militante considerado como “camisa vieja” pone de manifiesto la existencia de conflictos internos, rivalidades personales y mecanismos disciplinarios dentro de movimientos como la propia Falange.
En conclusión, el caso de Martín Fons Carbonell sirve para matizar los grandes relatos sobre la Segunda República, los momentos previos al levantamiento del 17 de julio y la Guerra Civil posterior. Un episodio recogido por la prensa local que se inscribe en una trayectoria personal marcada por las contradicciones de un tiempo convulso: un joven agricultor que pasó de víctima de un atentado político a ser repudiado por el movimiento político del que había sido dirigente.

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