Los contactos anteriores a la organización
En base al estudio de la documentación estudiada, la formación de Falange en Mallorca fue el resultado de una sucesión de contactos, reuniones y gestiones entre personas de distinta procedencia y expectativas que no siempre coincidían.
Las trayectorias personales de Antonio Nicolau Montaner, Nicolás Garau Garau, Juan Crepí Nicolau y Alfonso de Zayas y de Bobadilla nos permiten acercarnos a su proceso. El posterior ascenso de Canuto Boloqui Álvarez ayuda a comprender las transformaciones que experimentó el movimiento nacionalsindicalista antes y al inicio de la Guerra Civil.
En anteriores entradas se ha abordado de forma individual a varios de estos protagonistas. Considerados en conjunto, permiten observar cómo unas iniciativas dispersas dieron paso a una estructura provincial, con una limitada implantación, con sus dificultades económicas y con las evidentes tensiones internas.
Resulta evidente cómo la memoria del movimiento tendió a concentrar buena parte del protagonismo fundacional en la persona de Alfonso de Zayas, como primer Jefe Provincial y a la vez autor de la única Historia de la Vieja Guardia de Baleares. Sin embargo, al amparo de la documentación reunida, se puede recuperar la intervención de otros promotores, situando la formación del núcleo mallorquín en el embrión de la historia colectiva del movimiento falangista.
Los antecedentes se encuentran en los contactos anteriores celebrados en los meses anteriores a la presentación pública del fundador de la que sería la primigenia Falange Española José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, en el Teatro de la Comedia de Madrid el 29 de octubre de 1933.
Antonio Nicolau situó sus primeros contactos con personas vinculadas al ambiente fascista español durante el verano de aquel año, mientras veraneaba en el Mal Pas de Alcúdia, y la mediación de Nicolás Siquier le permitió conocer a Alfredo Corominas de Barcelona.
Es necesario interpretar estos encuentros dentro de su momento real. En el verano de 1933 no existía Falange, por lo que no corresponde atribuirles el carácter de reuniones de un movimiento falangista como organización ya constituida. Su importancia reside en el establecimiento de unas relaciones que pudieron facilitar las iniciativas posteriores en dicho sentido.
El propio Nicolau situó en el otoño de 1933 su primera entrevista con Nicolás Garau, la célebre reunión del Café Colón de Palma. Encuentro que constituye uno de los primeros pasos que se conocen en la aproximación entre quienes acabarían participando en la creación del núcleo local. Las reuniones celebradas posteriormente, en distintos domicilios y dependencias de la capital mallorquina, fueron dando cierta continuidad a estos iniciales contactos de carácter personal.
Es por ello que la temprana intervención de Antonio Nicolau Montaner justifica su reconocimiento como uno de los principales promotores del movimiento falangista. Sin embargo, la discusión sobre quién fue el “primer falangista mallorquín” requiere que se distinga entre la precocidad de los contactos iniciales, la fecha de las afiliaciones y el trabajo de organización. Ninguno de estos elementos, considerados de forma aislada, permite atribuir a una sola persona la totalidad del proceso fundacional de Falange Española en Baleares.




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