La organización en la Jefatura Provincial de Baleares (1934-37)
Como vimos en la anterior entrega, la creación de la Sección Femenina permitió al movimiento nacionalsindicalista incorporar a las mujeres a la esfera pública, aunque de forma inicial dentro de un marco de funciones concretas y diferenciadas. Su actividad estuvo orientada, en un primer momento, hacia tareas de carácter social y asistencial, especialmente la atención a los presos y a las familias de los falangistas detenidos o caídos. Con el tiempo, y particularmente durante 1936, funciones que se ampliarían hacia la intervención política y electoral.
La expansión territorial de la organización comenzó a adquirir forma a partir de 1935. Desde la Dirección Nacional se remitió una circular a los jefes provinciales para que informaran sobre la existencia en sus respectivas provincias de alguna mujer que pudiera hacerse cargo de la organización de la Sección Femenina. Al mismo tiempo, se recordaba que entre las principales obligaciones de sus integrantes se encontraba la atención de los presos y de las familias de los falangistas caídos.
La respuesta obtenida permite hacerse una idea de las dificultades que acompañaron este proceso, tal como Pilar Primo de Rivera recordaría más tarde:
Desoladoras eran las contestaciones de los Jefes. Las mujeres en provincias, no querían meterse en nada y les parecía peligroso afiliarse a la Falange.
Resulta evidente que es en este contexto donde debemos situar la implantación de la Sección Femenina en Baleares. No parece posible hablar de una organización provincial constituida de forma perfecta en 1934, sino de un proceso de implantación que comenzaría a tomar forma a principios de 1935 y que experimentaría una transformación radical a partir del 19 de julio de 1936.
Una de las dificultades que presenta la reconstrucción de estos primeros años es precisamente establecer cuándo puede hablarse de una Sección Femenina organizada como tal en la Jefatura Provincial de Baleares.
El primer jefe Provincial de Falange, el marqués de Zayas, menciona la existencia de una delegada Provincial de la Sección Femenina a propuesta de Nicolás Garau. Que, según su testimonio, su nombramiento se habría producido “poco después de constituirse la Falange en Baleares”.
Sin embargo, esta afirmación plantea algunos interrogantes. Si la constitución de Falange en Baleares tuvo lugar entre noviembre de 1933 y marzo de 1934, resulta difícil conciliar esta referencia con la propia cronología de la Sección Femenina a nivel nacional, cuyos primeros Estatutos no se redactaron hasta diciembre de 1934 y cuya expansión provincial comenzó durante 1935.
Por ello, más que establecer una fecha exacta de creación, parece más prudente hablar de un proceso de formación. La documentación disponible permite identificar los primeros nombres y actuaciones de las mujeres vinculadas al movimiento, pero no a menudo permite determinar con precisión en qué momento esas actuaciones pasaron a formar parte de una estructura provincial organizada.
Cautela que resulta necesaria si tenemos en cuenta que la expansión nacional fue, en estos primeros momentos, pausada. Las investigaciones realizadas señalan que, además de Madrid, durante 1935 solo se habían consolidado Secciones Femeninas en lugares como Vigo, Pamplona y Valladolid.

Fuente: Colección Juan M. Bernal
Las fuentes locales identifican a Magdalena Rullán Vives como la primera delegada de la Sección Femenina en Mallorca. La documentación consultada sitúa su nombramiento en enero de 1936, aunque, tal como señala Alfonso Zayas, “ejerció el cargo durante poco tiempo”.
Con posterioridad asumiría la responsabilidad Pilar Solanas Cazaña. Su trayectoria política anterior resulta significativa para comprender la composición inicial de la organización femenina en Mallorca. Había comenzado su actividad en las filas de la Unión de Derechas (UD), de forma posterior integrada en la Acción Popular Agraria (APA). Además, había participado en distintos mítines organizados por la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) con motivo de las elecciones del 16 de febrero de 1936.
Será, sin embargo, después del 19 de julio cuando encontremos una presencia mucho más visible de Pilar Solanas en la organización falangista. La prensa local la sitúa ya como falangista pocos días después del inicio del alzamiento. Así, La Última Hora del 25 de julio se refiere a ella como secretaria provincial de la Sección Femenina de Falange Española de las J.O.N.S. y recoge su participación en las proclamas nacionalsindicalistas difundidas por prensa y radio.
Junto a Pilar Solanas Cazaña se constituyó el primer núcleo de la Sección Femenina de Falange, integrado también por María Dolores Alemany Vives, Enriqueta Castro Pinto, Concepción Batle Pons, Esperanza de la Monja López, María Luisa Ramonell Oliver y las hermanas Carmen y Francisca Ramírez Palmer.
Aunque la organización experimentaría un crecimiento considerable después del 19 de julio de 1936, existen algunos testimonios que permiten constatar la actividad de mujeres vinculadas al movimiento en Mallorca durante los días inmediatamente anteriores.
El primero aparece en La Almudaina del 5 de julio, donde se informa de que «habían sido tramitadas dos multas de 250 pesetas cada una a dos señoritas de Calviá por habérselas ocupado unas hojas fascistas».
Pocos días después, el 14 de julio, el mismo periódico informaba de la detención de Alfonso de Zayas y de la «señorita» María Luisa Ramonell Oliver en el domicilio de sus padres, situado en el número 9 del caserío palmesano del Terreno.
La detención de María Luisa Ramonell resulta especialmente significativa. Según la documentación consultada, venía ejerciendo funciones de enlace entre Madrid y la organización provincial balear, actuando como receptora de la correspondencia del movimiento para evitar el control y vigilancia policial.
El 16 de julio, La Almudaina volvía a hacerse eco de la actuación policial:
Por la policía se nos facilitó la noticia de que en virtud de órdenes de la Dirección General de Seguridad han sido detenidos ingresando en la Cárcel a disposición de dicha dirección la señorita María Luisa Ramonell y don Alfonso de Zayas y Bobadilla.
Estos testimonios, aunque escasos, permiten comprobar que antes del 19 de julio ya existían mujeres desempeñando funciones concretas dentro de la estructura falangista balear. No se trataba todavía de la organización que posteriormente alcanzaría una dimensión mucho mayor, pero sí de una presencia que permite situar sus primeros pasos antes del estallido de la Guerra Civil.
Con los datos disponibles podemos intentar reconstruir la formación de la Sección Femenina balear entre 1934 y 1937.
Todo parece apuntar a una implantación inicial en Mallorca, con una presencia especialmente vinculada a la JONS de Palma, desde donde la organización iría extendiéndose posteriormente hacia los pueblos de la isla.
Durante esta primera etapa, sus actividades estuvieron relacionadas principalmente con la propaganda, la recaudación de fondos y la atención a los presos. A estas tareas se añadieron otras de carácter práctico, como la confección de camisas, banderas y los brazaletes identificativos destinados a los militantes de Primera Línea, que serían utilizados a partir de la madrugada del 19 de julio.

El cambio producido a partir de esa fecha fue, sin embargo, mucho más profundo que un simple incremento de actividad. La nueva situación política y militar modificó las dimensiones y las funciones de la organización, dando paso a una Sección Femenina progresivamente más amplia y estructurada.
Por ello, dentro del período comprendido entre 1934 y 1937, pueden distinguirse dos momentos claramente diferenciados. El primero se extiende desde los primeros pasos de la organización hasta el 19 de julio de 1936. Es una etapa todavía caracterizada por una estructura reducida, con una presencia fundamentalmente vinculada a Palma y unas funciones principalmente auxiliares.
El segundo comienza con el alzamiento de julio de 1936. A partir de entonces se inicia un proceso de expansión que convertiría a la Sección Femenina en una organización de dimensiones diferentes, proceso que se vería nuevamente transformado por el Decreto de Unificación de abril de 1937.

Fuente: Fotos Antiguas de Mallorca
Entre ambos momentos se encuentra, por tanto, el verdadero punto de inflexión de esta primera historia de la Sección Femenina en Baleares: el 19 de julio de 1936.
Hasta entonces podemos seguir el rastro de un reducido grupo de mujeres que, en unas circunstancias políticas cada vez más tensas, fueron asumiendo tareas de propaganda, enlace, asistencia y apoyo al movimiento falangista. Después de aquella fecha, la organización adquirirá una dimensión que ya no puede entenderse únicamente desde sus primeros pasos.

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