PRIMERA LÍNEA

Bartomeu C. Moragues Jordà

Falange y las primeras víctimas del 19 de julio de 1936

¿Quién disparó en la calle Colón?

La víspera del domingo 19 de julio de 1936 debió tener en Palma una fisonomía muy distinta a la de cualquier otra noche de aquel verano. La incertidumbre política de las horas anteriores daba paso a una situación que, con el transcurso de la madrugada, comenzaría a adquirir un carácter abiertamente militar.

Para los falangistas mallorquines, aquellas horas suponían el paso de la expectativa a la acción. Según los documentos y testimonios consultados, el contingente de la milicia de la Primera Línea se componía de cuatro escuadras[1], distribuidas en diversos domicilios: una en la consulta del jefe de Milicias, Mateo Palmer Ferrer, en la avenida de Estanislao Figueras núm. 14; las otras tres en los domicilios de Enrique Alemany Alomar, José Fiol Oliver y Raimundo Gual Villalonga. De forma adicional, se contabilizan setenta y tres hombres, equivalente a dos falanges[2], que durante la noche ingresaron al patio de Capitanía desde el cuartel de Palacio [3].

Palma se convertiría así, desde las primeras horas del día 19, en el escenario de una operación destinada a asegurar el control de la capital y de sus principales centros estratégicos.

Toda operación militar, como fue la ocupación militar de Palma el 19 de julio de 1936, no surgió de la improvisación. Cinco meses antes, el 15 de febrero, el Estado Mayor de la Comandancia Militar de Baleares había redactado unas “Instrucciones reservadas para la ocupación militar de Palma y sus alrededores”. Documento mediante el cual se establecía cómo debía organizarse la ocupación de la ciudad por parte de las fuerzas militares para restablecer el orden.

La capital insular aparecía dividida en tres zonas de ocupación y dos sectores periféricos de vigilancia. Se señalaban los puestos de mando: Cuartel del Carmen, Cuartel de Palacio y Cuartel de San Pedro. Las unidades que debían intervenir, los itinerarios de las patrullas, así como los puntos que se debían asegurar: Teléfonos y telégrafos, estación de ferrocarriles, cocheras de los tranvías, así como dispositivos especiales de protección para la fábrica de electricidad y los depósitos de agua.

La existencia de este documento fechado el 15 de febrero de 1936, en vísperas de las elecciones generales, nos permite comprobar que el mando militar había elaborado un plan de ocupación. Pero dicho documento, por sí solo, no permite afirmar que en febrero se estuviera preparando el movimiento militar; conviene recordar que por estas fechas al mando de la Comandancia Militar de Baleares se encontraba el general de División Carlos Masquelet y Lacaci, quien desde dicha Comandancia asumiría la titularidad de la Cartera de Guerra a propuesta del Gobierno del Frente Popular.

La mañana del domingo 19 nos lleva a otro escenario. Tras la declaración del Estado de Guerra y la lectura del correspondiente Bando, las fuerzas comprometidas iniciaron la ocupación de los puntos considerados esenciales para el control de Palma, junto con las milicias de las distintas organizaciones políticas colaboradoras del movimiento militar.

En las primeras horas de la mañana se produciría en la calle Colón un incidente que tendría como consecuencia la muerte del joven falangista de 20 años Juan Barbará Puig, fallecido, según se desprende de la documentación judicial, como consecuencia de un disparo efectuado desde un balcón.

Las flechas verdes indican el sentido de circulación del vehículo desde la avenida Estanislao Figueras.
La flecha azul indica el itinerario a pie desde la plaza de Cort.
La estrella roja señala el lugar donde cayó abatido por un disparo desde un balcón Juan Bárbara Puig.

La muerte de Barbará constituye uno de los primeros episodios sangrientos de aquella jornada y merece ser situada dentro del contexto de las primeras horas de la ocupación de la ciudad. No se trata de la imagen de una batalla convencional, sino de una sucesión de enfrentamientos, disparos y choques localizados en una ciudad que estaba pasando de su estado habitual de normalidad al del control militar.

Poco después, la calle Colón volvería a convertirse en el escenario del intercambio de disparos. En el mismo sector, de forma concreta en la intersección de la calle Sindicato con la de Bolsería, se produciría un tiroteo en el que resultarían heridos tres ocupantes de un vehículo: dos militares y un falangista.

Uno de los militares, el capitán de Artillería José Puch Nos resultó herido de gravedad, evacuado de forma inicial a la cercana Casa de Socorro, donde fue atendido en las primeras curas, siendo trasladado dada la gravedad de sus heridas al Hospital Militar, donde al cabo de unos días fallecería. Los otros dos ocupantes: el comandante de Infantería Marcelino Hernández Bruno presentaría ligeros rasguños por cortes de los cristales del coche. Por su parte, el falangista Manuel Gavira Martín, conductor del vehículo, resultó herido de mayor gravedad en el pecho y los brazos, por lo que necesitó ser ingresado en el mismo hospital.

Las flechas verdes indican el sentido de circulación del vehículo desde la calle Fermín Galán.
Las estrellas señalan los dos lugares donde fueron tiroteados.

La sucesión de ambos episodios convierte a la calle Colón, una de las principales vías de Palma y enlace con la plaza del Ayuntamiento, en uno de los puntos de especial interés para reconstruir las primeras horas de aquella jornada. En un espacio relativamente reducido se concentran algunos de los elementos que caracterizaron el 19 de julio de 1936 en Palma.

A ello debemos añadir la intervención militar junto con las milicias de los diversos partidos políticos comprometidos con el movimiento, así como la incertidumbre que todavía existe acerca de la autoría de algunos de los disparos que ocasionaron las primeras víctimas.

En el caso de Juan Barbará Puig, la documentación judicial apunta a que falleció como consecuencia de un disparo efectuado desde un balcón, atribuido en las diligencias a un francotirador, sin que haya podido determinarse su filiación política. Algo semejante sucede con la muerte del capitán de Artillería José Puch Nos, herido durante el tiroteo registrado en las inmediaciones de las calles Sindicato y Bolsería. Donde la documentación hace referencia a la presencia de paisanos armados, sin que tampoco permita establecer con seguridad su pertenencia a una determinada organización.

La dificultad para identificar a los autores adquiere especial relevancia cuando se contrasta esta documentación con la procedente de la propia Falange. En un escrito dirigido al juez, la organización manifestaba que no podía «afirmar el lugar donde se encontraban sus fuerzas el día 19 de julio de 1936». A ello se añade el testimonio del falangista Manuel Gavira Martín, herido en aquel mismo episodio, quien declaró haber visto «grupos de comunistas que, expulsados de la Casa del Pueblo, se dirigieron hacia el centro de la ciudad». Este testimonio sitúa a grupos de esa filiación en dirección al área donde se produjeron los enfrentamientos, pero, por sí mismo, tampoco permite establecer que fueran los responsables de los disparos.

Por tanto, con la documentación disponible, parece más prudente dejar abierta la cuestión de la autoría. Las fuentes permiten reconstruir la presencia de militares, falangistas y grupos de paisanos armados en distintos puntos de Palma durante aquellas primeras horas, pero no aportan elementos suficientes para atribuir de manera concluyente a unos u otros los disparos que causaron la muerte de Juan Barbará Puig y José Puch Nos. Precisamente esta incertidumbre constituye uno de los aspectos que conviene tener presentes al reconstruir aquellos primeros episodios de violencia del 19 de julio de 1936.

[1] Cada escuadra se componía de un total de once hombres: un jefe, un subjefe y nueve hombres.
[2] Cada falange se componía de tres escuadras, tres enlaces, un jefe y un subjefe, con un total de treinta y ocho hombres.
[3] También conocido como cuartel de Caballería, ubicado en los actuales jardines de S’Hort del Rei a los pies del Palacio de la Almudaina.


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