De los primeros contactos fascistas a la organización de Falange en Mallorca
Antonio Nicolau Montaner (1908-1994) ocupó una destacada posición en los orígenes de Falange en Mallorca. Procurador de Tribunales como profesión, participó en los primeros contactos y en la formación del primer núcleo falangista mallorquín, formando parte del Primer Triunvirato de Mando del movimiento con Alfonso de Zayas y Bartolomé Barceló, para posteriormente, junto a la desaparición del sistema de triunvirato, pasar a ocupar la Secretaría Provincial de la ya constituida como Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista.
Su trayectoria permite observar el tránsito desde unas inquietudes políticas todavía imprecisas, vinculadas al catolicismo militante y a las derechas locales, hasta la constitución formal del Movimiento Nacional-Sindicalista.
En relación a sus orígenes, algunas fuentes sitúan su nacimiento en Palma; sin embargo, los datos obtenidos en el desarrollo de sus primeras intervenciones particulares y políticas lo sitúan en la ciudad de Inca. Así, a sus 23 años, como consecuencia de la concesión de su licencia de caza, se establece que su domicilio particular estaba ubicado en la calle Lloseta número 29 de la citada ciudad. Este mismo año, es mencionado por la prensa local como presidente de la llamada Milicia Angélica de Inca[1]. Otro dato que lo sitúa es la referencia del propio Nicolau al señalar su traslado a Palma para establecer su despacho profesional en la calle Piedad, número 18. Domicilio que adquiría cierta relevancia como punto de celebración de las primeras reuniones relacionadas con la constitución y organización del nuevo movimiento político.

Fondo: Colección Juan M. Bernal.
Según sus propias anotaciones, Nicolau establece que sus primeros contactos con el ambiente fascista y anterior a la fundación de Falange se produjeron durante el verano de 1933, veraneando en la zona de Mal Pas, en Alcúdia. Allí fue donde estableció contacto el catalán Alfredo Corominas, por mediación de Nicolás Siquier, obteniendo del primero el compromiso de remitirle unos folletos y material de propaganda desde Barcelona:
Era el mes de julio de 1933; Antonio Nicolau y de Montaner estaba entonces veraneando en Mal-Pas (Alcúdia) y allí conocí a unos catalanes que todos los años y en viaje de vacaciones pasaban quince días en Mal-Pas viviendo en tiendas de campaña que ellos mismos llevaban consigo.[2]
Dicho testimonio debe ser interpretado dentro de un contexto cronológico. En julio de 1933, Falange Española no se había constituido formalmente; resulta anacrónico atribuir a Nicolau una militancia falangista en sentido estricto.
Sus inquietudes se desenvolvían en un espacio ideológico poco definido, en el que podían confundirse las referencias al fascismo y al nacionalsindicalismo de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS). La importancia de aquellos contactos no radica en una afiliación inexistente, sino en haber facilitado la recepción de propaganda y el establecimiento de relaciones previas a la fundación del movimiento.
Tras su instalación en Palma para ejercer su actividad profesional, Nicolau tuvo conocimiento de la existencia de otro joven interesado en aquellas ideas, Nicolás Garau Garau, entrando ambos en contacto. Es el propio Nicolau quien sitúa su primera entrevista en el otoño de 1933:
Nicolás Garau también se enteró de mi espíritu falangista y quiso ser presentado a mí, y en cierta ocasión nos conocimos y tuvimos nuestra primer entrevista, en el mes de octubre de 1933.[3]
Encuentro celebrado en el Café Colón de Palma, considerado uno de los primeros pasos en la formación del núcleo falangista mallorquín. Su cronología resulta significativa. Puesto que tuvo lugar en torno a las semanas en las que se preparaba y celebraba el acto del Teatro de la Comedia de Madrid, el 29 de octubre de 1933, presentación pública del nuevo movimiento encabezado por el abogado madrileño José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia. Es por ello que las iniciativas de Nicolau y Garau deben entenderse como parte de un proceso todavía incipiente.
A esta primera entrevista se sucedieron nuevos contactos, celebrados en distintos domicilios de Palma. La reconstrucción de estos encuentros permite la atribución de un papel organizativo temprano, aunque no autoriza a presentar la creación de Falange en Mallorca como obra exclusiva de una sola persona.
La documentación conservada sitúa la admisión de Nicolau en Falange Española el 1 de enero de 1934, a los veintiséis años, figurando en su carné el número 631.

Su importancia histórica se basa en la temprana participación en las gestiones organizativas y en las responsabilidades dentro de la organización que asumió. Formó parte del primer triunvirato de mando junto a Bartolomé Barceló y Alfonso de Zayas. Así mismo, fue el primer secretario provincial de Falange Española de las J.O.N.S. en Baleares, cargo ejercido entre 1934 y 1936.
La reivindicación de Nicolau como “primer falangista mallorquín” surge como la corrección de una memoria posterior que otorgó un protagonismo casi exclusivo a Alfonso de Zayas, primer jefe provincial y autor de la Historia de la Vieja Guardia de Baleares.

Los testimonios y documentos manejados permiten reconocer a Nicolau como uno de los principales impulsores del núcleo inicial. Lo prudente sería considerarlo uno de los fundadores de la Falange en Mallorca, por la precocidad de sus contactos, siendo una figura esencial para explicar los orígenes del movimiento en Baleares.
Además de la Secretaría Provincial, la documentación existente le atribuye los cargos de delegado provincial de Auxilio Social y consejero nacional en la unificada Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.
La información disponible sobre su vida después de la Guerra Civil es mucho más escasa. El 13 de junio de 1939, el diario Falange anunciaba que Nicolau retomaba sus actividades profesionales como procurador.
Era poseedor de la Medalla de la Ciudad de Palma, por su participación en el movimiento cívico-militar del 19 de julio de 1936, así como miembro y poseedor de la Medalla de la Vieja Guardia de FET y de las JONS.
Antonio Nicolau Montaner falleció en 1994, aunque la documentación consultada no permite precisar ni el lugar ni la fecha exacta del óbito.
Su relevancia histórica se concentra de forma principal en los meses que precedieron a la organización formal de Falange y en los primeros años de su desarrollo en Baleares. Los contactos del verano de 1933, la colaboración junto a Nicolás Garau, su participación en las primeras reuniones y el desempeño de la Secretaría Provincial lo sitúan entre los protagonistas principales de la etapa fundacional.
[1] Milicia Angélica de Santo Tomás. Asociación Pública de Fieles de la Iglesia Católica bajo la dirección canónica de la Orden de Predicadores (dominicos).
[2] NICOLAU MONTANER, Antonio: Historia de la Falange Balear. Obra inédita sin publicar. Colección particular Juan M. Bernal.
[3] Ibid.

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