Localidad situada a unos 25 kilómetros de la capital insular, Palma, en la parte centro-septentrional de la isla, en plena comarca del Raiguer, a los pies de la sierra de Tramuntana. En una posición geográfica entre la capital y la ciudad de Inca, una posición favorable para su desarrollo, al contar con acceso ferroviario. Conexión que facilitó el transporte de mercancías a la vez que impulso el crecimiento económico del municipio, favoreciendo la expansión de distintas actividades productivas, especialmente la minería y la agricultura
La proliferación de dichas actividades industriales: minería y calzado ocupó a gran parte de los 2398 habitantes de hecho, según el censo poblacional de 1930. Como consecuencia, el municipio adquirió el carácter de una pequeña localidad minera e industrial, con una estructura marcadamente obrera.

Sin embargo, a pesar de esta base social trabajadora, el ambiente político del municipio tendía a ser conservador. Esta realidad no impidió la existencia de diversas organizaciones y asociaciones obreras que canalizaban los intereses y la sociabilidad de los trabajadores. Entre ellas se encontraban el Círculo de Obreros Católicos y el Sindicato Agrícola Católico de Lloseta, ambos de inspiración confesional, así como las sociedades obreras La Espiga y La Igualdad, que reflejaban la diversidad organizativa del movimiento obrero local.
En lo que respecta a la organización de la JONS Local, la documentación disponible es escasa. A diferencia de otras JONS locales es otra de las que se carece de Libro de Registro de Afiliados, existe una ligera mención de Alfonso de Zayas que se refiere como:
En este pueblecito el grupo de camaradas fue tenazmente perseguido. Hicieron muchos días de cárcel, lo que aminoró su entusiasmo falangista.
A pesar de esta falta de documentación completa, las fichas de militantes conservadas permiten identificar al que probablemente fue el primer afiliado local al movimiento nacionalsindicalista. Se trata de Guillermo Vich Borrás, un sacristán de 20 años que formalizó su alta el 31 de mayo de 1936. Poco después, el 20 de julio del mismo año, se incorporaron tres nuevos militantes: Bartolomé Bestard Martí, bancalero de 28 años; Bartolomé Bestard Vich, estudiante de 18 años; y Bernardo Villalonga Bennassar, también estudiante y de la misma edad.
En consonancia con una tendencia frecuente en la época, algunos de estos primeros afiliados procedían de otras formaciones políticas. En concreto, los tres primeros militantes mencionados -Bartolomé Bestard Martí, Bartolomé Bestard Vich y Guillermo Vich Borrás- habían formado parte previamente del Partido de Acción Popular. En cuanto al resto de militantes consultados, hasta alcanzar un total de 42, la documentación disponible no permite conocer ni su fecha exacta de afiliación ni su procedencia política anterior.

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