PRIMERA LÍNEA

Bartomeu C. Moragues Jordà

De la izquierda al Nacional Sindicalismo

Trayectorias ideológicas en la Mallorca previa a la guerra civil

La etapa de la Segunda República Española estuvo lejos de ser un periodo tranquilo. Tanto en Mallorca como en el resto del país se vivía una situación marcada por una intensa mezcla de ilusión política, crisis económica, tensiones sociales y una creciente sensación de que el nuevo sistema no terminaba de dar respuesta a las expectativas generadas.

En este clima agitado, no resulta extraño que muchas personas experimentaran cambios ideológicos, en ocasiones de forma brusca o incluso radical. Uno de estos fenómenos más llamativos fue el trasvase de militantes procedentes de movimientos de izquierda, como el anarquismo, el socialismo o el comunismo, hacia las filas de Falange.

A primera vista, este desplazamiento puede parecer contradictorio. Sin embargo, para comprenderlo es fundamental situarse en el contexto de la época. La mayoría de estos cambios ideológicos nacieron del desencanto. Algunos militantes que habían participado activamente en organizaciones obreras comenzaron a frustrarse ante las divisiones internas, la lentitud de las reformas o la creciente violencia entre facciones. Lejos de abandonar la política, optaron por buscar alternativas que consideraban más eficaces o “contundentes”. En ese escenario, Falange emergió como una opción capaz de atraer a estos sectores desencantados gracias a un lenguaje nuevo y una propuesta que combinaba elementos sociales y nacionales.

El nacionalsindicalismo falangista incorporaba ideas que podían resultar familiares para quienes provenían de la izquierda: la crítica al capitalismo, la defensa de los trabajadores o el rechazo a las élites económicas. Sin embargo, introducía una diferencia fundamental: todas estas reivindicaciones debían integrarse en un proyecto de unidad nacional, dejando de lado la lucha de clases que había sido central en la tradición obrera, a la vez que convertía al ser humano como portador de dignidad propia, insertado en la comunidad mediante las estructuras familiares y sindicales, propiciando una unidad integral no solo material o económica, sino también de espíritu, moral, cultural y de sentido trascendente., que en el contexto de incertidumbre y conflictividad ejercían un notable poder de atracción.

En Mallorca, este fenómeno también tuvo cierta presencia, aunque de forma discreta y, en muchos casos, escasamente documentada y en muchos casos criticada. La isla no era ajena a las tensiones sociales, las desigualdades económicas y los conflictos derivados de la influencia de sindicatos y movimientos obreros. Por ello, no resulta sorprendente que algunos militantes vinculados a entornos marxistas o anarcosindicalistas acabaran aproximándose a Falange, atraídos por su discurso social, su promesa de orden frente al caos político y su capacidad de movilización.

Aunque habitualmente se asocia a Falange con posiciones conservadoras o autoritarias, lo cierto es que en sus primeros años logró captar a un pequeño pero significativo grupo de personas procedentes de tradiciones de izquierda: anarquistas, socialistas, comunistas y republicanos desencantados. Este fenómeno, lejos de ser anecdótico, pone de relieve la complejidad ideológica de una época caracterizada por la búsqueda de soluciones radicales a problemas percibidos como urgentes.

Este fenómeno, el nuevo discurso de los falangistas, lejos de ser anecdótico, refleja la complejidad ideológica de una época marcada por la búsqueda de alternativas radicales. En este sentido, el discurso de los nacionalsindicalistas, contenía y ofrecía elementos que podían resultar atractivos para determinados perfiles. Su crítica al capitalismo, su defensa de una organización sindical fuerte y su apelación a la justicia social conectaban parcialmente con sensibilidades propias del anarcosindicalismo. Sin embargo, a diferencia de este, la Falange proponía la subordinación de la lucha de clases a un proyecto de unidad nacional, rompiendo con el internacionalismo característico de la izquierda obrera.

Este trasvase de militantes, entra dentro de toda lógica, que implicará una creciente preocupación hacia la prevención y control de los nuevos militantes. Es fácil imaginar que, si los controles eran exhaustivos en los primeros tiempos, tras el movimiento cívico-militar del 17 de julio de 1936, dichos controles se intensificaran notablemente, resultando mucho más intensos los controles e informes requeridos sobre los futuros militantes.

Oficio remitido desde la alcaldía de Calvía el Teniente Coronel Juez Militar.

Un ejemplo ilustrativo lo encontramos en un documento fechado el 12 de febrero de 1938, remitido por el alcalde de Calvià al teniente coronel y juez militar José Ruiz Cardona. En él se detallaban los antecedentes de Mateo Estades Oliver, quien llegaría a ocupar el cargo de secretario de la Delegación Local de Falange. El informe subrayaba que, aunque había estado afiliado al Partido Socialista, nunca participó en actos violentos ni mostró actitudes extremistas, destacando por el contrario su prudencia, su carácter servicial y la buena consideración de la que gozaba entre sus vecinos. Asimismo, se indicaba que, tras el inicio del movimiento de 1936, se alineó con el nuevo régimen e ingresó en Falange en octubre de ese mismo año:

En contestación a su respetable escrito de fecha 10 del corriente, tengo el honor de manifestar a V.S. sobre los antecedentes político sociales del Peón Caminero MATEO ESTADES OLIVER lo que a continuación se detalla.
El aludido Mateo Estades Oliver se sabe de manera fehaciente que estuvo afiliado al partido socialista de esta villa, si bien hay que hacer constar que jamás tomó parte en acto alguno de violencia ni tampoco hizo nunca manifestaciones de extremismo, al contrario, fue uno de los que demostraron siempre una gran prudencia no zahiriendo a nadie. Es persona que siempre ha gozado de las simpatías generales por su bondad y su carácter servicial.
Cuando la iniciación del glorioso Movimiento Nacional se puso del lado del mismo y en el mes de octubre del año 1936 ingresó en Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. ocupando actualmente el cargo de Secretario de la Delegación Local de F.E.T.
El aludido desempeña el cargo de Peón Caminero siendo quien dirige los obreros que trabajan en arreglo de vías municipales, ahora que como es natural cuando no se trabaja en reparaciones de caminos el Ayuntamiento le ordena los trabajos que cree convenientes como a los demás empleados municipales.
Dios guarde a V.S. muchos años.
Calvía 12 febrero 1938. 2º T.
El Alcalde.

Este tipo de documentación revela no solo el interés por conocer el pasado político de los nuevos miembros, sino también la importancia de matizar sus trayectorias personales, especialmente cuando procedían de ámbitos ideológicos distintos, en dicho escrito se observa la matización sobre la actitud del informado: “si bien hay que hacer constar que jamás tomó parte en acto alguno de violencia ni tampoco hizo nunca manifestaciones de extremismo”.

En relación al proceso de acercamiento y cambio de militancia, es este un fenómeno que se venía produciendo desde los primeros momentos de existencia del movimiento, aunque se intensificó tras las elecciones de febrero de 1936. En ese contexto, se registraron diversas afiliaciones significativas. Por ejemplo, el 20 de marzo se incorporó un labrador de 42 años, Pedro Rosselló Galmes; el 29 de mayo lo hizo Guillermo Fullana Planisi, también agricultor; y el 25 de junio ingresó Bartolomé Pascual Gelabert, empleado del casino. Todos ellos eran vecinos de Sant Llorenç des Cardassar y procedían de Izquierda Republicana. Asimismo, el 19 de julio de 1936 se afilió Miguel Servera Font, pastor de 30 años y también procedente de ese mismo entorno político, quien posteriormente recibiría la Medalla de la Vieja Guardia de Falange.

En total, entre los 24 afiliados localizados con pasado en organizaciones de izquierda, la mayoría procedía de Izquierda Republicana (13), seguida por la Unión General de Trabajadores (7). También se contabilizan afiliados provenientes del Partido Socialista Obrero Español (2), Unión Republicana (2), el Partido Obrero (1), el Partido Socialista (1) y una sociedad obrera (1). Cabe destacar, además, que algunos de ellos compartían doble militancia previa, especialmente entre Izquierda Republicana y la UGT.


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