PRIMERA LÍNEA

Bartomeu C. Moragues Jordà

La Sección Femenina de Falange Española de las J.O.N.S.

I. Los orígenes y primeros pasos (1934-1937)

Al abordar la historia de la Sección Femenina de Falange Española de las J.O.N.S., es conveniente distinguir dos etapas diferenciadas de forma clara. La primera se extiende desde los inicios del movimiento falangista, en noviembre de 1933, hasta el comienzo de la Guerra Civil y, de forma más concreta, hasta el Decreto de Unificación de abril de 1937. La segunda se inicia con la creación de Falange Española y de las J.O.N.S. (FET y de las JONS), resultado surgido de dicha unificación.

Esta es una distinción que resulta necesaria para comprender la evolución de una organización que, en sus primeros momentos, estuvo vinculada a Falange Española (FE). De forma posterior, se amplió con su unión a las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FE de las JONS), antes de quedar integrada en la nueva organización surgida en la primavera de 1937.

En la Falange de los primeros años, la incorporación de mujeres como militantes no se contemplaba con normalidad. Los primeros vínculos femeninos surgieron, en buena medida, del entorno familiar y universitario de José Antonio Primo de Rivera. Entre aquellas se encontraban sus hermanas Pilar y Carmen Primo de Rivera Sáenz de Heredia, sus primas Inés y Dolores Primo de Rivera y Cobo de Guzmán y Luisa María de Aramburu y Santa Olalla, quienes habían solicitado su admisión.

Mercedes Formica-Corsi Hezode, abogada y luchadora por los derechos de la mujer.

Dicha medida resultaba difícil de mantener, de forma especial en el ámbito universitario, donde carecía de sentido la exclusión de las estudiantes que deseaban participar en el sindicato. Entre las primeras militantes sindicales se encontraban Justina Rodríguez de Viguri y Gil y María Dolores de Galvarriato García, ambas estudiantes de Filosofía y Letras. A ellas se fueron sumando otras camaradas, entre ellas Mercedes Fórmica-Corsi Hezode, Mercedes Sanz-Bachiller Izquierdo y Dora Maqueda Domínguez.

Mercedes Sanz-Bachiller Izquierdo, viuda de Onésimo Redondo Ortega,

El primer antecedente organizativo de una estructura específicamente femenina surgió en abril de 1934, vinculada al Sindicato Español Universitario (SEU). Su formación tuvo que superar las reticencias del propio José Antonio, preocupado por la violencia que rodeaba al movimiento nacionalsindicalista y por las consecuencias que esta pudiera tener para las mujeres falangistas.

La incorporación de la mujer comenzó a plantearse desde los inicios con una perspectiva diferenciada de la militancia política y de la confrontación directa. Durante la primavera de 1934 se fue perfilando una organización con funciones auxiliares y asistenciales: visitar a los falangistas detenidos y llevarles comida, ropa y otros efectos; mantener la comunicación entre los presos y los militantes libres; atender a las familias de los detenidos y de los militantes caídos; recaudar fondos; colaborar en la propaganda y realizar tareas administrativas y de enlace.

El 5 de julio de 1934, el semanario falangista F.E. publicaba un “Llamamiento a la juventud femenina”:

¡Camaradas universitarias!
Tu misión en la reconquista de tu patria como estudiante y como mujer, te anuda con nuestras organizaciones sindicales. En los actuales momentos, llenos de ansiedad nacional, no puedes quedar al margen de los problemas que se nos plantean como españoles y como estudiantes.
Contra el enemigo de tu patria, representado por el separatismo y el marxismo, sólo puedes luchar desde una plataforma sólida, amplia, que es la que te brinda el Sindicato Español Universitario.
Tu puesto está a nuestro lado y dentro de los Grupos Universitarios Femeninos, vanguardia juvenil revolucionaria de nuestro movimiento nacionalsindicalista.
¡Todas agrupadas en un haz, fecundo, vigoroso, de donde saldrán las flechas que han de marcar los nuevos rumbos de la victoria y de la gloria!
¡Contra los enemigos de España!
¡Por la sindicalización del sector femenino!
¡Por una Universidad española grande y eterna!
Ingresad en los Grupos Universitarios Femeninos del Sindicato Español Universitario.
¡Arriba España!
JUNTA EJECUTIVA NACIONAL

En junio de 1934 se produjo un paso decisivo con el nombramiento de los primeros mandos: Pilar Primo de Rivera fue designada jefa nacional y Dora Maqueda, secretaria nacional. La primera consigna fue tan sencilla como ambiciosa: “Cada afiliada debía traer otras cinco”.

Dora Maqueda Domínguez, secretaria nacional de la primera Sección Femenina.

En esas mismas fechas, José Antonio redactó el primer manifiesto dirigido específicamente a las mujeres para animarlas a incorporarse a la Sección Femenina. Se imprimieron veinte mil ejemplares, que fueron distribuidos por todas las provincias con la indicación de que cada jefatura provincial los reprodujera “para que se multiplicase la propaganda[1] y con ello su difusión:

Mujeres españolas:
Falange Española de las J.O.N.S. incorpora nuestra ayuda a su tarea.
Reclama nuestro esfuerzo como contribución al duro propósito de hacer una España más grande y más justa; una España con la fe recobrada en sus magníficos destinos y con la vida de todos sus hijos elevada hasta el punto que la dignidad humana exige.
Nuestra misión no está en la dura lucha, pero sí en la predicción, en la divulgación y en el ejemplo. Y además, en alentar al hombre con la seguridad de que lo entendemos y compartimos sus inquietudes.
Nosotras, mujeres españolas, no sólo padecemos los males que a España entera alcanzan, sino que somos heridas directamente por efectos que a nosotras especialmente toca sufrir; asistimos al espectáculo de las angustias internas en las casas, acongojadas por los efectos de una economía injusta y absurda, y el fracaso espiritual de tantos hombres que tenemos cerca: padres, hermanos, maridos, hijos, a los que una época sin fe en Dios ni en España llenó de aridez y desaliento.
Por España, por ellos y por nosotras mismas hemos de imponernos todo sacrificio para recobrar el ímpetu, la justicia y la alegría de España. Por duros que sean los trabajos, valdrá más el precio de alcanzar las horas de una nueva y eterna España, grande, justa y unida.
¡ARRIBA ESPAÑA!

Este primer manifiesto definía de forma explícita el papel que Falange atribuía en sus inicios a las mujeres. No se esperaba de ellas una participación directa en la lucha política y violenta, sino una intervención en la propaganda, la divulgación, el ejemplo y el apoyo moral a los hombres.

El texto apelaba también a la experiencia cotidiana de las mujeres y a las dificultades que, según el Movimiento nacionalsindicalista, afectaban a las familias españolas. La incorporación de la mujer se presentaba, por tanto, como un compromiso con España. con la familia y con el propio proyecto político falangista.

La organización todavía era muy reducida. La propia Pilar Primo de Rivera recordaría posteriormente que, al constituirse la dirección nacional, apenas eran necesarias unas pocas mujeres para ponerla en marcha: “No hacían falta más mujeres para mover una organización que entonces no contaba todavía ni con cien afiliadas en toda España”.

Fuente: Revista de la mujer.

Su crecimiento sería, por tanto, lento y difícil. No fue hasta diciembre de 1934[2] cuando se redactaron los tres únicos artículos que compondrían los primeros Estatutos de la Sección Femenina de Falange Española de las J.O.N.S. A partir de entonces, ya iniciado el año 1935, comenzaron a organizarse las distintas Secciones Femeninas provinciales, siguiendo el mismo estilo y afrontando unas condiciones que el propio Movimiento describiría como incómodas y peligrosas.

Fuente: Revista de la mujer

Este proceso de expansión constituye el siguiente paso de esta historia. Y es precisamente en este momento cuando podemos abandonar el ámbito nacional de la Sección Femenina para centrarnos en su implantación en las Baleares.

Continuará…

[1] Revista para la mujer. Abril de 1938.
[2] Revista para la mujer. Septiembre de 1938.


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