PRIMERA LÍNEA

Bartomeu C. Moragues Jordà

20 de febrero de 1934

Los primeros pasos de Falange en Baleares: sedes, penurias y escasa militancia (1934-1936)

1 Calle Olmos 120 bajos. Sede provisional 20 de febrero de 1934 2 Calle Santiago Rossiñol 33 bajos. Primera sede oficial 14 de marzo de 1934 3 Calle Olmos 144 principal. Segunda sede oficial 18 de mayo de 1934 4 Calle Ribera 16 entresuelo. Tercera sede oficial 14 de noviembre de 1935
Plano sede Falange Española en Palma de Mallorca antes del 19 de julio de 1936

Entre febrero de 1934 y mediados de 1935. Falange Española dio sus primeros pasos en las Baleares en un contexto de precariedad económica, militancia reducida y un entorno político convulso. La implantación del movimiento fue modesta y marcada por constantes traslados de sede, reflejo de su fragilidad organizativa como la escasez de recurso.

Los días 20 y 21 de febrero de 1934 la prensa de Palma se hacían eco de una nota en la que se anunciaba la constitución de Falange Española en Baleares. Comunicado mediante el cual se señalaba la adhesión a la organización liderada en Madrid por José Antonio Primo de Rivera.

Se informaba así de la constitución del movimiento y de su sede provisional:

Con fecha de ayer se constituyó en Palma de Mallorca la Falange Española, adherida a la que acaudilla en Madrid José Antonio Primo de Rivera, el glorioso aviador Ruíz de Alda y el catedrático Rodríguez Valdecasas. Las oficinas se han instalado provisionalmente en la calle de Olmos, 120, bajos derecha, dónde se admitirán adhesiones e inscripciones en el transcurso de la presente semana todos los días laborables de diez a trece y de 15 a 20 horas.

Tras dejar la sede provisional de la calle Olmos, el movimiento falangista se trasladó a la que sería la primera sede oficial de los falangistas mallorquines, dicho traslado lo explica Antonio Nicolau:

Fuimos entonces a la calle de Santiago Rossiñol de esta ciudad, un almacén en donde establecimos un ginnasio [sic] y allí empezamos a dar nuestras primeras instrucciones militares a los camaradas.

Comunicación del traslado a la primera sede de Falange Española en Palma

 

El 14 de marzo de 1934 el Comité de Mando “tenía en gran honor poner en conocimiento” del gobernador Civil de Baleares la notificación de la que sería el primer domicilio de la JONS Local de Palma, ubicada en la calle de Santiago Russiñol, número 33 bajos; estancia que se prolongaría por espacio de sesenta y seis días.

Es Canuto Boloqui, quien redunda y confirma el domicilio de la primera sede falangista en Palma: “Falange tiene su primera casa y Cuartel en la calle de Santiago Russiñol”. Por su parte quien nos ofrece mayor información sobre las características del local como se ha comentado antes.

Por su parte Alfonso de Zayas argumenta de forma diferente las circunstancias sobre los motivos de alquilar el local de la calle de Santiago Rossiñol:

Mientras tanto, el número de afiliados iba en aumento. Eran principalmente estudiantes. Entonces pensamos en buscar un local para instalación de un gimnasio, lo que, al amparo de cierto aire deportivo, nos permitía una mayor desenvoltura de movimiento y acción. Lo encontramos, al fin, en una amplia cochera de la calle de Santiago Rusiñol, y así dejamos el local que teníamos en la calle de los Olmos.

Con fecha del 18 de mayo se informa de nuevo sobre el traslado de la sede de la JONS Local de Palma, que por segunda vez regresa a la calle de los Olmos, para, establecerse en el piso principal del número 144.

Fue esta nueva ubicación de la sede la que se mantuvo por espacio de diez y ocho meses, hasta que de nuevo las dificultades económicas hicieron que se plateara un nuevo traslado.

El 14 de noviembre de 1935 se procedía a comunicar por parte de Alfonso de Zayas en su calidad de “Jefe Balear de la entidad Falange Española” el traslado a la tercera de las direcciones utilizadas, ubicadas en la calle de Ribera, número 16 entresuelo, que coincidía con su propio domicilio particular, pasando a ocupar varias habitaciones de la vivienda; traslado que es testimoniado por Antonio Nicolau:

Al marcharnos de la calle de los Olmos, pudimos conseguir que Alfonso de Zayas nos dejase una habitación, mejor dicho, tres habitaciones en su propia casa; unos entresuelos y allí fue a parar la Falange; año 1935 fines.

La historia de este pequeño “peregrinaje” de sedes —que en apenas veinte meses obligó a cambiar de domicilio hasta en tres ocasiones, o incluso cuatro si se cuenta el traslado provisional de las oficinas a la calle de los Olmos— no debe entenderse como una simple anécdota urbana o una curiosidad logística. Detrás de ese ir y venir de direcciones se esconde, en realidad, una imagen muy clara de la fragilidad con la que nació el movimiento.

Estos cambios constantes de sede reflejan las dificultades materiales de sus primeros pasos: la escasez de recursos económicos, las limitadas aportaciones de los militantes y una afiliación todavía reducida que no permitía sostener una infraestructura estable. Todo ello obligaba a trabajar en condiciones de notable precariedad, improvisando soluciones y adaptándose a las circunstancias del momento. Lejos de ser un detalle menor, este vaivén de locales habla de un proyecto que trataba de abrirse camino con más entusiasmo que medios, y que tuvo que apoyarse en la flexibilidad, el esfuerzo personal y, en muchos casos, en la buena voluntad de sus propios miembros para poder seguir adelante.


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